Deseos para un azangarino aspirante al gobierno regional en Puno

EL ALTIPLANO

Richard Hancco

Los ciudadanos azangarinos clamaron justicia y castigo ejemplar para sus propios paisanos de quienes ocuparon cargos de autoridad, ahora muchos dicen: ¿qué les hace pensar que los voy a perdonar? ¡Los hijos de esta población nos abandonaron, y han jurado por dioses falsos! Nosotros les dimos todo lo que necesitaban (votos), pero ellos nos fueron infieles; ¡no hubo uno solo de ellos que no corriera tras dioses falsos! Parecen caballos en celo: ¡relinchan de ganas por la mujer ajena! Este pueblo merece una reflexión para vengarse de ellos. Les juro que lo haré.

Las autoridades como presidente regional Hernán Fuentes y gobernador regional Juan Luque nos traicionaron, pero no permitiremos que los destruya del todo. Juro que así será. Pero esta vez ningún azangarino más en el cargo regional, con esas palabras le decimos ADIÓS al aspirante azangarino Richard Hancco a ser gobernador regional sus propios paisanos.

Un ciudadano vilcapacino de corazón  nos ratificó enérgicamente, “somos más que el Dios todopoderoso, y mis palabras, en tus labios, serán como un fuego que los hará arder como leña, sus profetas no valen nada”.

Además señalaron que tienen guerreros valientes y cuando disparan sus flechas, es seguro que alguien muere. “Escucha, pueblo tonto y estúpido, que tiene ojos pero no quiere ver, que tiene oídos pero no quiere oír”. Pero este pueblo es muy rebelde; Pero todo esto ha cambiado por causa de sus muchos pecados; por eso ustedes ya no disfrutan de todos esos beneficios. Hay entre ustedes gente tan mala, que cuando ponen trampas no lo hacen para cazar pájaros sino para atrapar personas. Sus casas parecen jaulas; ¡pero no están llenas de pájaros, sino repletas de cosas robadas! Así fue como se llenaron de plata y llegaron a ser poderosos.

Su maldad no tiene límites. Están demasiado gordos y demasiado llenos de orgullo. No les hacen justicia a los huérfanos, ni reconocen los derechos de los pobres. ¿Y acaso piensan ustedes que no los castigaré por todo esto? ¿Qué les hace pensar que no me voy a vengar de ustedes? Les juro que sí lo haré. ¡Miren lo que pasa en el país! ¡Esto es algo muy terrible! Los profetas solo dicen mentiras, los sacerdotes enseñan lo que quieren, y mi pueblo parece estar feliz. Pero cuando llegue el desastre, nadie acudirá en su ayuda.

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