Un retroceso preocupante de la libertad de prensa en América Latina

EL ALTIPLANO

Escribe: Johnny Sarco Ramírez.

Periodistas
Prensa Internacional

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), reunida en su 70ª asamblea en Santiago de Chile, denunció un retroceso de la libertad de prensa en América Latina, habiendo aumentado las agresiones contra periodistas, a tal punto que suman 11 los muertos en el último semestre. En el ámbito de las deliberaciones, editores y conferencistas coincidieron en señalar que la libertad de expresión es un adecuado barómetro para medir la calidad de la democracia.

En el caso de Bolivia, según el informe presentado ante la SIP, las últimas elecciones generales representan “una muestra fotográfica de la fragilidad de las libertades constitucionales frente a un poder político que restringe derechos tan elementales como la libertad de expresar y proponer ideas, debatir propuestas y difundir el pensamiento de personas, agrupaciones sociales y partidos políticos de oposición”. El informe cuestiona el desempeño del Tribunal Supremo Electoral “por limitar la expresión de las propuestas de opositores mostrándose ampliamente flexible con la campaña del oficialismo y la actuación del jefe de Estado durante la entrega de obras públicas en el país”. También afirma que el Gobierno continúa creando una red de medios estatales y progubernamentales que compiten con los medios privados. Otro de los cuestionamientos está dirigido al canal estatal de televisión, que no transmitió los debates organizados por la Asociación de Periodistas de La Paz, a los que tampoco asistió el primer mandatario. A propósito, después de su clara victoria electoral el 12 de octubre, Evo Morales identificó como sus ‘primeros enemigos’ a dos radioemisoras cuya administración atribuyó a la Iglesia católica.

En marzo de 2009, al inaugurar una asamblea de la SIP en Asunción, el entonces presidente de Paraguay, Fernando Lugo, se refirió a las relaciones entre el poder y la prensa. “Es mejor una prensa adversa y leal que nos ayuda desde sus cuestionamientos a producir la autocrítica necesaria para enmendar nuestros errores, que una prensa amiga que oculte los síntomas de una mala gestión”, expresó aquella vez, agregando que la prensa -con sus fortalezas y debilidades- es la gran garantía para que no se levanten liderazgos que callen o hagan callar y, por sobre todo, porque no habrá un futuro razonablemente viable sin libertad de expresión en ninguna parte del planeta. Frente al retroceso de la libertad de prensa en el continente y ante las fobias del poder contra los medios independientes en el país, el mensaje de Lugo cobra plena y absoluta vigencia. Es de lectura obligada para gobiernos en democracia.

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